Bolivia amaneció este sábado bajo un escenario completamente distinto tras la entrada en vigencia del Estado de Excepción decretado por el Gobierno nacional luego de 50 días de bloqueos que mantuvieron aisladas a varias regiones del país. La medida fue activada durante la madrugada con el objetivo de restablecer la libre transitabilidad y poner fin a una crisis que dejó al menos 14 fallecidos, la mayoría por la imposibilidad de acceder a atención médica debido al cierre de carreteras.
Las primeras horas de la jornada estuvieron marcadas por el despliegue conjunto de efectivos de la Policía Boliviana y las Fuerzas Armadas en los principales corredores viales del país. Los operativos permitieron la recuperación progresiva de rutas estratégicas, especialmente en los departamentos de La Paz y Cochabamba, donde se concentraron los mayores focos de conflicto durante las últimas semanas.
Uno de los cambios más notorios se registró en la ciudad de El Alto, donde maquinaria pesada y contingentes de seguridad retiraron piedras, tierra y otros obstáculos instalados en las vías. Tras semanas de tensión, vecinos de distintos distritos salieron a las calles para observar el retorno de la circulación vehicular y la reapertura gradual de actividades comerciales. La urbe aún evalúa los daños provocados por los recientes hechos de violencia, entre ellos el saqueo y la quema de la Subalcaldía del Distrito 8, cuyas pérdidas superan el millón de bolivianos.
En la sede de gobierno, el desbloqueo comenzó a reflejarse en el abastecimiento de alimentos y productos de primera necesidad. Mercados que durante semanas enfrentaron escasez empezaron a recibir nuevamente mercadería, mientras comerciantes y transportistas aguardaban la normalización total de las rutas para reactivar plenamente la actividad económica.
En Cochabamba, otro de los epicentros del conflicto, las carreteras hacia el occidente fueron habilitadas tras varias horas de intervención entre Parotani y Bombeo. El alcalde Manfred Reyes Villa pidió mantener la presencia de las fuerzas del orden para consolidar la transitabilidad y evitar nuevos intentos de cierre de caminos.
Durante una inspección en la carretera troncal La Paz–Oruro, el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano Urenda, afirmó que la intervención tuvo características más cercanas a una operación de limpieza que a un enfrentamiento. Según explicó, los efectivos encontraron principalmente montículos de tierra y piedras abandonados, sin resistencia significativa de los bloqueadores. “La verdad que ha sido más una limpieza, porque hemos encontrado los trayectos prácticamente con bloqueos fantasmas”, señaló la autoridad.
Justiniano destacó, además, que no fue necesario emplear agentes químicos ni medidas de fuerza para habilitar el tramo entre Achica Arriba y El Alto. Atribuyó la colaboración de los pobladores al cansancio acumulado por más de siete semanas de restricciones al transporte, el comercio y el trabajo. Asimismo, anunció que se mantendrán destacamentos militares y policiales en distintos puntos para evitar la reinstalación de bloqueos.
Los efectos de los operativos también comenzaron a sentirse en otras regiones. En Beni, sectores productivos aguardan la apertura total de la conexión con Santa Cruz para restablecer el flujo de mercancías; mientras que en la ruta La Paz–Oruro se observó un creciente movimiento vehicular y la reapertura de comercios a lo largo del trayecto.
De acuerdo con la última actualización de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), emitida a las 16:45, los puntos de bloqueo se redujeron de 42 a 34 en el transcurso de la jornada. La Paz concentra actualmente 15 cierres de ruta, Cochabamba 13, Oruro 4 y Santa Cruz 2. La disminución coincide con la aplicación del Estado de Excepción y los operativos desplegados para garantizar la libre circulación en el territorio nacional.
Pese al avance en el despeje de carreteras, las autoridades reconocen que aún persisten focos de resistencia. En algunos sectores se reportaron ataques con piedras desde zonas elevadas e incluso el uso de dinamita contra los contingentes de seguridad; mientras que en otros puntos los manifestantes optaron por abandonar los bloqueos ante la llegada de las fuerzas del orden. Entretanto, el Gobierno sostiene que el objetivo inmediato es consolidar la normalidad en las rutas y restituir plenamente los derechos de circulación, trabajo y abastecimiento para la población boliviana.
Bolivia amaneció este sábado bajo un escenario completamente distinto tras la entrada en vigencia del Estado de Excepción decretado por el Gobierno nacional luego de 50 días de bloqueos que mantuvieron aisladas a varias regiones del país. La medida fue activada durante la madrugada con el objetivo de restablecer la libre transitabilidad y poner fin
Bolivia amaneció este sábado bajo un escenario completamente distinto tras la entrada en vigencia del Estado de Excepción decretado por el Gobierno nacional luego de 50 días de bloqueos que mantuvieron aisladas a varias regiones del país. La medida fue activada durante la madrugada con el objetivo de restablecer la libre transitabilidad y poner fin a una crisis que dejó al menos 14 fallecidos, la mayoría por la imposibilidad de acceder a atención médica debido al cierre de carreteras.
Las primeras horas de la jornada estuvieron marcadas por el despliegue conjunto de efectivos de la Policía Boliviana y las Fuerzas Armadas en los principales corredores viales del país. Los operativos permitieron la recuperación progresiva de rutas estratégicas, especialmente en los departamentos de La Paz y Cochabamba, donde se concentraron los mayores focos de conflicto durante las últimas semanas.
Uno de los cambios más notorios se registró en la ciudad de El Alto, donde maquinaria pesada y contingentes de seguridad retiraron piedras, tierra y otros obstáculos instalados en las vías. Tras semanas de tensión, vecinos de distintos distritos salieron a las calles para observar el retorno de la circulación vehicular y la reapertura gradual de actividades comerciales. La urbe aún evalúa los daños provocados por los recientes hechos de violencia, entre ellos el saqueo y la quema de la Subalcaldía del Distrito 8, cuyas pérdidas superan el millón de bolivianos.
En la sede de gobierno, el desbloqueo comenzó a reflejarse en el abastecimiento de alimentos y productos de primera necesidad. Mercados que durante semanas enfrentaron escasez empezaron a recibir nuevamente mercadería, mientras comerciantes y transportistas aguardaban la normalización total de las rutas para reactivar plenamente la actividad económica.
En Cochabamba, otro de los epicentros del conflicto, las carreteras hacia el occidente fueron habilitadas tras varias horas de intervención entre Parotani y Bombeo. El alcalde Manfred Reyes Villa pidió mantener la presencia de las fuerzas del orden para consolidar la transitabilidad y evitar nuevos intentos de cierre de caminos.
Durante una inspección en la carretera troncal La Paz–Oruro, el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano Urenda, afirmó que la intervención tuvo características más cercanas a una operación de limpieza que a un enfrentamiento. Según explicó, los efectivos encontraron principalmente montículos de tierra y piedras abandonados, sin resistencia significativa de los bloqueadores. “La verdad que ha sido más una limpieza, porque hemos encontrado los trayectos prácticamente con bloqueos fantasmas”, señaló la autoridad.
Justiniano destacó, además, que no fue necesario emplear agentes químicos ni medidas de fuerza para habilitar el tramo entre Achica Arriba y El Alto. Atribuyó la colaboración de los pobladores al cansancio acumulado por más de siete semanas de restricciones al transporte, el comercio y el trabajo. Asimismo, anunció que se mantendrán destacamentos militares y policiales en distintos puntos para evitar la reinstalación de bloqueos.
Los efectos de los operativos también comenzaron a sentirse en otras regiones. En Beni, sectores productivos aguardan la apertura total de la conexión con Santa Cruz para restablecer el flujo de mercancías; mientras que en la ruta La Paz–Oruro se observó un creciente movimiento vehicular y la reapertura de comercios a lo largo del trayecto.
De acuerdo con la última actualización de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), emitida a las 16:45, los puntos de bloqueo se redujeron de 42 a 34 en el transcurso de la jornada. La Paz concentra actualmente 15 cierres de ruta, Cochabamba 13, Oruro 4 y Santa Cruz 2. La disminución coincide con la aplicación del Estado de Excepción y los operativos desplegados para garantizar la libre circulación en el territorio nacional.
Pese al avance en el despeje de carreteras, las autoridades reconocen que aún persisten focos de resistencia. En algunos sectores se reportaron ataques con piedras desde zonas elevadas e incluso el uso de dinamita contra los contingentes de seguridad; mientras que en otros puntos los manifestantes optaron por abandonar los bloqueos ante la llegada de las fuerzas del orden. Entretanto, el Gobierno sostiene que el objetivo inmediato es consolidar la normalidad en las rutas y restituir plenamente los derechos de circulación, trabajo y abastecimiento para la población boliviana.
Mundo – La Estrella del Oriente

