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A pesar del cerco naval impuesto por Estados Unidos, el flujo de petróleo iraní hacia China se mantiene estable, alcanzando un promedio de 985 mil barriles diarios durante la primera quincena de abril.
Según datos de empresas analistas de datos marítimos, la República Islámica logró esquivar las restricciones en el Estrecho de Ormuz utilizando el puerto estratégico de Jask, situado en el Golfo de Omán, cuyas reservas alcanzaron un nivel récord de 5,8 millones de barriles.
Este puerto permite a los buques petroleros cargar y salir a mar abierto sin necesidad de atravesar el estrecho bloqueado, lo que garantiza la continuidad de las exportaciones energéticas hacia el gigante asiático. Asimismo, informes de Vortexa y la agencia Fars señalan que al menos 34 embarcaciones han logrado eludir la vigilancia estadounidense, reportándose incluso que 14 buques rompieron el bloqueo en un período de solo 24 horas a mediados de abril.
En paralelo, el Gobierno iraní dio un paso firme en la consolidación de su control sobre la vía marítima al confirmar el cobro de las primeras tasas por tránsito en Ormuz. El vicepresidente del Parlamento, Hamid Reza Haji Babaei, anunció que los ingresos derivados de estos aranceles ya han sido depositados en el Banco Central, sin detallar el monto ni las condiciones del cobro, la decisión se produce mientras Teherán avanza en un proyecto legislativo para formalizar el sistema de tarifas por tránsito marítimo.
El presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, ratificó que la República Islámica no aceptará que otras naciones transiten libremente mientras sus propias exportaciones enfrentan restricciones. Bajo las nuevas condiciones impuestas por Teherán, solo podrán cruzar buques comerciales previamente clasificados por Irán, quedando excluida cualquier unidad naval vinculada a países adversarios, como Estados Unidos e Israel.
La navegación en la zona ahora requiere una coordinación obligatoria con la fuerza naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y el pago de una «tasa de seguridad». Irán justifica estas medidas como un ejercicio de su papel fundamental en la economía internacional, recordando que por esta vía circula el 20 por ciento del petróleo y el 35 por ciento del gas mundial, recurso que utiliza como palanca ante el incumplimiento del alto el fuego por parte de Washington.
La situación en el Estrecho de Ormuz pasó de un bloqueo total a un sistema de control selectivo y recaudatorio por parte de Teherán. Esta estrategia no solo desafía la presencia militar estadounidense en la región, sino que busca forzar el levantamiento definitivo de las sanciones al demostrar que Irán posee la capacidad logística y militar para regular el paso por una de las arterias energéticas más importantes del planeta.
Internacionales – La Época – Con sentido del momento histórico

