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A cinco meses de haber asumido el poder, el presidente de Rodrigo Paz enfrenta nuevamente el problema de la escasez de combustibles en Bolivia, pese a que durante su campaña prometió resolverlo desde el primer día de su gestión.
Conductores afectados aseguran que deben esperar durante días para abastecerse. Choferes entrevistados por teleSUR relataron que llevan dos noches durmiendo en sus vehículos mientras aguardan la llegada de diésel, cuya falta se ha agudizado en los últimos días.
La situación resulta especialmente crítica debido a que coincide con la temporada de cosecha de invierno, lo que pone en riesgo el traslado de productos agrícolas. Además, el desabastecimiento impacta en el transporte de carga y pasajeros de larga distancia. “No podemos mover mercancía ni traer productos del campo. Estamos sin comer y no podemos abandonar los vehículos”, expresó uno de los conductores afectados al corresponsal de teleSUR en la nación andina, Freddy Morales.
En medio de la crisis, el Gobierno realizó cambios en el área energética. Rodrigo Paz destituyó al ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, y nombró en su lugar a Marcelo Blanco. Ese mismo día también dimitió la presidenta de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, quien había asumido el cargo apenas tres semanas antes.
Desde el ámbito legislativo, la vicepresidenta de la Cámara de Diputados, Daniela Cabrera, pidió explicaciones sobre la distribución de combustible de baja calidad y exigió identificar a los responsables de la “gasolina basura” que se distribuye en el país.
El problema no solo radica en la escasez. Según denuncias de mecánicos y usuarios, el combustible comercializado en el país adolece de calidad y daña los motores. El mecánico Esteban Iriarte aseguró que en las últimas semanas aumentaron los casos de vehículos con averías relacionadas con la gasolina. “Cada día recibimos más reportes y no vemos que la situación mejore”, indicó.
De acuerdo con especialistas del sector, el combustible presenta niveles de contaminación que afectan el funcionamiento de los motores, dificultando incluso el arranque en frío.
La crisis se da en un contexto marcado por el incremento del 100 % en el precio de los combustibles decretado el 17 de diciembre, con el objetivo de eliminar la subvención estatal. Posteriormente, se conocieron documentos que indicarían que el Gobierno adquiere la gasolina contaminada al doble del precio que el anterior Ejecutivo.
A esto se suma la falta de transparencia denunciada por distintos sectores, que cuestionan la ausencia de controles independientes sobre la calidad del combustible y la escasa información oficial sobre cuándo se normalizará el suministro y se garantizará un producto en condiciones adecuadas.
Especialistas de la Universidad Mayor San Andrés (UMSA) recibieron el encargo de monitorear la calidad del combustible, pero horas antes de iniciar esta labor se lo impidieron por órdenes del Gobierno.
El Gobierno boliviano evita que expertos verifiquen la calidad de la gasolina y mantiene hermetismo total sobre los estándares de ese producto. Además, tampoco informa sobre cuándo se podrá contar con combustibles de calidad estándar.
Nacionales – La Época – Con sentido del momento histórico

