Cuento que se encuentra en el libro del patricio paceño: Antonio Paredes Candia (Cuentos populares bolivianos, 2021, pág. 50), que en la parte más sobresaliente empieza su relato de esta forma: “Una noche se le apareció en su cuarto un joven muy hermoso, sería el diablo, y la hizo caer. Empezó la chica a enflaquecer y después de los nueve meses tuvo un hijo, pero el niño no era como todos, solo tenía de humano de la cintura para arriba y lo de abajo era una cola como de pescado, como de víbora, como de animal”.
El relato continúa de esta forma: “(La madre) lo ocultaba en una ollita y le alimentaba con sebo y leche. Pero iba creciendo el chico y la madre, al fin madre, pedía cada vez una olla más grande. Los padres de la muchacha empezaron a preguntarse: – “ésta para qué necesita cada mes una olla más grande, una olla más grande y nos pide leche y sebo”. Aprovechando que una mañana salió a buscar una olla grande porque sus padres ya le negaron, descubrieron que era un monstruo que estaba criando su hija. Horrorizados llamaron al cura y éste dijo es un diablo o un hijo del diablo y hay que quemarlo. Llamaron al pueblo y todos gritaron que había que quemarlo. Esa noche se presentó el novio de la madre y le dijo: “Bernita, si queman a mi hijo, diles que les va a llegar un castigo muy fuerte”.
Evidentemente, al día siguiente la madre del presunto diablo, rogó al pueblo que no quemen a su hijo, pero nadie le hizo caso y amontonaron leña y empezaron a quemarlo. En eso se levantó la polvareda fuerte y un huracán que apagó la fogata y todos, absolutamente todos se convirtieron en barro… Posteriormente a este hecho sui generis, dicen que ni el sol quería asomarse por allí, por haber sido quemado un hijo del diablo.
Esta historia muestra que, en las comunidades rurales o provincias de los departamentos de Bolivia, aún existen familias conservadoras con altas reservas morales e intachables; que cuando un niño o niña nace en la familia con defectos físicos y/o psicológicos, inmediatamente suelen ocultar para evitar comentarios prejuiciosos de la misma familia y sus enemigos que no faltan en un ayllu: ¡Qué dirán los vecinos o qué me va a decir la gente…!, se lamentan muchos con absoluta discreción o secreto.
También, a veces la comunidad colectiva reunida entre todos, suelen actuar de forma violenta, prejuzgando a toda la familia con comentarios desatinados, lanzando adjetivos calificativos, quemando palabras que dañan la dignidad de todos los miembros del núcleo familiar. Entonces, de este cuento aprendemos a cuidar nuestra lengua y evitar juzgar a las familias que a veces caen en desgracia impredecible e impensada.
Bibliografía
Paredes Candia, A. (2021). Cuentos populares bolivianos. La Paz – Bolivia: s/e.
La entrada Bernita de Choquerkhamiris se publicó primero en El Diario – Bolivia.
Cuento que se encuentra en el libro del patricio paceño: Antonio Paredes Candia (Cuentos populares bolivianos, 2021, pág. 50), que en la parte más sobresaliente empieza su relato de esta forma: “Una noche se le apareció en su cuarto un joven muy hermoso, sería el diablo, y la hizo caer. Empezó la chica a enflaquecer
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Cuento que se encuentra en el libro del patricio paceño: Antonio Paredes Candia (Cuentos populares bolivianos, 2021, pág. 50), que en la parte más sobresaliente empieza su relato de esta forma: “Una noche se le apareció en su cuarto un joven muy hermoso, sería el diablo, y la hizo caer. Empezó la chica a enflaquecer y después de los nueve meses tuvo un hijo, pero el niño no era como todos, solo tenía de humano de la cintura para arriba y lo de abajo era una cola como de pescado, como de víbora, como de animal”.
El relato continúa de esta forma: “(La madre) lo ocultaba en una ollita y le alimentaba con sebo y leche. Pero iba creciendo el chico y la madre, al fin madre, pedía cada vez una olla más grande. Los padres de la muchacha empezaron a preguntarse: – “ésta para qué necesita cada mes una olla más grande, una olla más grande y nos pide leche y sebo”. Aprovechando que una mañana salió a buscar una olla grande porque sus padres ya le negaron, descubrieron que era un monstruo que estaba criando su hija. Horrorizados llamaron al cura y éste dijo es un diablo o un hijo del diablo y hay que quemarlo. Llamaron al pueblo y todos gritaron que había que quemarlo. Esa noche se presentó el novio de la madre y le dijo: “Bernita, si queman a mi hijo, diles que les va a llegar un castigo muy fuerte”.
Evidentemente, al día siguiente la madre del presunto diablo, rogó al pueblo que no quemen a su hijo, pero nadie le hizo caso y amontonaron leña y empezaron a quemarlo. En eso se levantó la polvareda fuerte y un huracán que apagó la fogata y todos, absolutamente todos se convirtieron en barro… Posteriormente a este hecho sui generis, dicen que ni el sol quería asomarse por allí, por haber sido quemado un hijo del diablo.
Esta historia muestra que, en las comunidades rurales o provincias de los departamentos de Bolivia, aún existen familias conservadoras con altas reservas morales e intachables; que cuando un niño o niña nace en la familia con defectos físicos y/o psicológicos, inmediatamente suelen ocultar para evitar comentarios prejuiciosos de la misma familia y sus enemigos que no faltan en un ayllu: ¡Qué dirán los vecinos o qué me va a decir la gente…!, se lamentan muchos con absoluta discreción o secreto.
También, a veces la comunidad colectiva reunida entre todos, suelen actuar de forma violenta, prejuzgando a toda la familia con comentarios desatinados, lanzando adjetivos calificativos, quemando palabras que dañan la dignidad de todos los miembros del núcleo familiar. Entonces, de este cuento aprendemos a cuidar nuestra lengua y evitar juzgar a las familias que a veces caen en desgracia impredecible e impensada.
Bibliografía
Paredes Candia, A. (2021). Cuentos populares bolivianos. La Paz – Bolivia: s/e.
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